alquilar o comprar viviendaUno de los dilemas más habituales a la hora de cambiar de hogar es el que se plantea entre la compra o el alquiler de una vivienda. En otros tiempos tal vez era una pregunta absurda con una respuesta clara, pero frente a los acontecimientos ocurridos en los últimos tiempos y ante una tendencia al alza del alquiler el debate tiene miga y con ríos de tinta aún por correr.

La frase hecha de “alquilar es tirar el dinero” ha dejado de tener sentido tras reventar la burbuja inmobiliaria, el precio ha tocado fondo y, en muchos casos, los inversores y propietarios han visto como en pocos años su “negocio” se había convertido en una auténtica ruina. Aunque el precio de la vivienda haya bajado brutalmente y los precios resulten atractivos, muchos futuros propietarios desestiman la idea de adquirir una vivienda ante el temor de no encontrar una hipoteca que les permita acceder a dicha propiedad. De tal forma, son muchos los que han optado por el alquiler a medio plazo mientras que la situación inmobiliaria se estabiliza. Veremos si el tiempo les da la razón.

Lo cierto es que por fin se han empezado a ver precios razonables en gran cantidad de inmuebles. Realmente, en muchos casos, vivir con una hipoteca es ahora más barato que hacerlo de alquiler. La rentabilidad actual permite hoy en día hipotecas más baratas, aunque menos rentables. Los tipos de interés han caído a mínimos históricos (0,15%) y las instituciones bancarias comienzan a ser más flexibles, pero siempre en el caso de situaciones de propietarios ventajosas con dinero ahorrado, nóminas potentes, avales y en edad joven. Al margen de todo esto, el inconveniente más agresivo que se encuentra el futuro comprador, aparte de las consecuencias desastrosas que tendría no responder ante la eterna hipoteca, es el de la gran cantidad de dinero que hay que desembolsar para poder acceder a la adquisición de la vivienda (entre el 20 y el 40% de la compra, pago de tasas, comunidad, etc.).

El principal inconveniente que presenta el alquiler es tener que pagar por vivir, no por comprar. Es decir, en dar en parte la razón a los que decían que alquilar era tirar el dinero. Pero cuando no queda más remedio es, sin duda, una solución. Actualmente no se suele requerir más que una fianza y el primer mes para entrar a vivir, aunque también se está poniendo de moda la obligación de suscribir un seguro que demuestre que el inquilino es solvente y que, efectivamente, podrá pagar las mensualidades. Esto quiere decir que si un individuo no trabaja, no gana lo suficiente o no tiene alguien que le avale es probable que no encuentre vivienda alguna a la que acceder. El precio medio del metro cuadrado de alquiler en España está actualmente por debajo de los 7 euros, algo que puede variar sustancialmente según condiciones de la vivienda, lugar de ubicación del inmueble y un largo etcétera.

En cualquiera de los casos, compra o vivienda, se obtienen altos beneficios fiscales con deducciones en ambas situaciones. Respecto a ayudas o subvenciones para facilitar la compra existen realmente pocas opciones, si acaso para jóvenes de menos de 30 años, mientras que para el alquiler sí existen algunas iniciativas, gubernamentales o no, que dependen de la situación del futuro arrendatario.