piso nuevoCuando se construye una casa nueva, el inmueble cuenta ya con las instalaciones de agua, electricidad y gas natural – si está en una zona a la que llega este combustible-. No obstante, el nuevo propietario tiene que realizar una serie de trámites para poder utilizar estos servicios básicos en su domicilio.

En las gestiones para dar de alta el agua, la luz y el gas hay una serie de documentación que hay que presentar ante el organismo pertinente y, en todos los casos, será preciso entregar copia de un documento identificativo del titular, copia de las escrituras de la vivienda, licencia de primera ocupación y datos bancarios para poder domiciliar los recibos. Además, es necesario entregar los correspondientes certificados de instalación.

En el caso concreto del alta del agua hay que dirigirse a la entidad municipal que lleva a cabo esta gestión. Tras entregar la documentación necesaria, se concertará una cita con un técnico de la mencionada entidad que acudirá al domicilio para conectar la red de distribución de la vivienda a la acometida general e instalar un contador.

Para dar de alta la luz y el gas, los procesos son bastantes similares y, de hecho, puede ocurrir que la gestión la lleve a cabo la misma empresa comercializadora. Es habitual que en una misma zona haya más de una empresa comercializadora y el cliente pueda elegir la que mejor le convenga, en función de las ofertas y promociones.

El proceso de alta de luz implica dos actuaciones diferentes, por un lado el enganche de la instalación de la casa a la red general y la instalación del contador y, por otro, el contrato de suministro. Aunque ambas acciones son llevadas a cabo por la empresa comercializadora, la parte de instalación propiamente dicha depende de la distribuidora local y, por tanto, tiene un precio determinado y fijo. Sin embargo, en la parte del contrato de suministro, puede haber diferencias significativas de precio entre unas empresas y otras, dependiendo el precio de la potencia contratada. Por ello, es conveniente estudiar las alternativas que existen.

Cuando se da de alta el gas, hay también un proceso de enganche a la red general y una instalación de un contador. De forma similar a como ocurre con la luz, estos gastos son fijos e incluyen una tarifa de acceso, que depende del consumo anual, y unos derechos de alta que dependen de la comunidad autónoma.